OCTUBRE.2007
APRENDE A DECIR QUE NO!
OCTUBRE.2007
APRENDE A DECIR QUE NO! PARTE II
OCTUBRE.2007
CSD SONDEA REALIZANDO ENCUESTA
SEPTIEMBRE.2007
CAPERUCITA EN EL BOSQUE URBANO

Aprende a decir que NO! parte II

Parecía que la manana iba a ser igual que todas para las y los jóvenes del Centro Escolar Santa Teresa. Sin embargo, desde las primeras horas se preparaba un evento poco usual en la tradicional Semana en honor a San Francisco de Asís.

Unos con desánimo y otros distraídos en conversaciones con los companeros de al lado, imbuidos en pláticas que les provocaban risas, no imaginaron que subiendo las gradas del gimnasio se encontrarían en una nueva experiencia para sus vidas.

Las manos apresuradas, llevadas a los rostros, denotaban que algunos se encontraban nerviosos. Aún así dispusieron ánimos para la representación que estaba por iniciar.

Los aplausos y los gritos, multiplicados por el eco del lugar, permitieron que la algarabía se escuchara por todos lados. Y lo que en algún momento significó el fin de la actividad, era apenas el principio.

Una voz fuerte se escuchó en medio del bullicio. La voz, que llamaba al silencio, era la directora del lugar, quien con su energía logró que todos los jóvenes ahí reunidos se tranquilizaran, hasta el punto de atender una a una las indicaciones sugeridas.

Con el silencio en pleno, la voz de aquella mujer pasó de un susurro a un clamor inequívoco para más de 800 personas. Fue en ese mismo instante donde con el sonido de tambores de la batucada se comenzó a encender el corazón de los jóvenes. La celebración apenas empezaba…

Se trataba de la presentación de la obra “Caperucita Roja en el bosque urbano de la Ciudad”, donde la actriz principal hablaba del acoso y la violencia sexual, las relaciones entre los jóvenes de ambos géneros y violencia intrafamiliar que sufren muchos, promoviendo la necesidad de decir que NO a todas estas acciones que sumergen a una sociedad en la violencia.

Una bandera de colores empezó a ondear en medio de todas las personas. Lo que sin imaginarlo propicio cantos como el “… Eeeeee Ooooo, Aprende a decir que NO!, aprende a decir que NO! …

“Si alguien te da un celular a cambio de una caricia o algo más… Aprende a decir que NO!  … Si alguien te da un beso, y te dice que no lo cuentes a nadie aprende a decir que No!, expresaban las primeras interpelaciones.

Luego el mensaje fue más directo y reivindicativo: Si alguien te pide que guardes un silencio cuéntalo hasta que te crean…

Las expresiones formaban parte del parlamento que la Caperucita o Caperuza, como muchos jóvenes le empezaban a llamar, aleccionaban a los más de 2,500 jóvenes en edad escolar, que en algún momento sufren la violencia pero, sobre todo, les ensenaba cómo actuar para prevenirla, que es el objetivo de la campana de Prevención de Género en El Salvador.

La técnica utilizada dentro de la estrategia de Educo-Comunicación, no solo se realizó en el centro; ya que la Caperuza, quien ya venia de recorrer el oriente del país: Morazán, Usulután, se enfrentaba con una nueva realidad, en este caso los jóvenes de la capital. Así el mensaje de la Caperuza llegó a la Escuela Nuestra Senora del Rosario, El Milagro, Damián Villacorta y Centro Escolar Japón, entre otros.

La escuela parroquial Fe y Alegría, fue también una parada para aleccionar. Dicho centro educativo, regentado por la Companía de  Jesús y ubicado en uno de los cinturones de pobreza de la urbe en la Colonia Santa Marta, implicó recorrer un laberinto de calles del sur de San Salvador.

La caravana, que llegó con media hora de anticipación, al poner el primer pie en el lugar, parecía haber entrado a un refugio de paz.

Era la hora del descanso y los más pequenos comenzaron a mostrar su curiosidad, por la presencia de la joven vestida de Caperucita, quien a los pocos minutos estaba rodeada por la multitud de curiosos.

La Caperuza como el resto de los actores tenían otra sorpresa. El joven, que hace las veces de lobo, sacó tres bolas de sus bolsas y comenzó a hacer malabares. Al cabo de unos minutos tenía seis zapatos de distintos tamanos, que le entregaron los chicos, con los cuales jugaba, y provocaba risas entre los más pequenos. La actividad fue interrumpida por un timbre que anunciaba el reinicio de clases, no obstante, algunos de los espectadores se mantuvieron en su sitio.

La sorpresa, como es un principio, apenas comenzaba. La directora convocó, entonces a reunión en el pequeno patio y a los pocos minutos se empezó a escuchar “Aprende a decir que NO!… Eeeeee Oooo”.

Caperucita llegaba de otras partes de la país donde había expresado sus suenos de explicar que el acoso sexual no es normal, que la violencia sexual no puede quedar en secreto, escondida, que había que contarlo, denunciar y cambiar esas reglas de convivencia.

Así al llega al Centro Escolar Salvador Mugdan, creado en los anos 70 por la Alianza por El Progreso, centro donde pareciera que dos edificios se besan, es decir no hay espacio para el divertimiento, fue recibida en medio de aplausos y gritos.

Sin embargo las actitudes de reto por quienes creen que ellos tiene la razón y no lo que ella promulgaba llegaron. Esas actitudes retadoras y fuertes, motivó a la Caperucita para insistir en que el NO es la mejor opción en el Centro Escolar 10 de Octubre, en San Marcos.

Los recorridos de la Caravana, no obstante, enfrentaron diversas reacciones en los ojos de muchos jóvenes, quienes evidencias una rabia extrana y nada normal sobre la violencia de género. Y es que aunque el mensaje gustaba nunca se imaginaron que sus naturales formas de comportamiento fueran confrontadas con apenas un pequeno estribillo “Aprende a decir que No”.  Y cuando escucha un SI, o cuando alguna de la personas que andaba con la caravana senalaba a un joven, ya sea nina ó nino, ella se acercaba y les decía “?Por qué Sí?, ?Respetas tu cuerpo?, ?Sabes que tú vales?….

Al final presas de tantas inquietudes las y los jóvenes comprendieron el significado de una pregunta básica: ?Aprenden a decir que NO, ante el acoso sexual, ante la violencia?

Fue así como la Caperuza logró influir en cada una de las escuelas visitadas, donde los niveles de violencia son tan altos que a su alrededor pareciera que los jóvenes están detrás de unos portones que no permite que lleguen las pandillas a molestarles.

Fue solo una Caravana, la cual les ayudó a respirar otro aire en medio de tanta protección de la sociedad, que les ensenó a decidir sobre la necesidad de salir de ahí.

Con esta intervención las y los jóvenes se quedaron con el mensaje de decir que NO, al tiempo de contar con una “carita” que se les entregó como símbolo para llevar a cabo una denuncia o por el contrario a mostrar la felicidad cuando conocen sus derechos y aprende a decir NO a la violencia de género.

Este proceso educativo, dinámico e intensivo se esta ejecutando en los Departamentos de Ahuachapán, Sonsonate, Usulután, Morazán, La Libertad y San Salvador donde recibirán mensaje de una forma creativa a través de las técnicas lúdicas que van descubriendo una nueva forma de relacionamiento.

La caperuza, quien ya llegó a 46 centros escolares y ha ido acumulando experiencia e información de las actitudes de alumnas y alumnos, ha influido en el comportamiento y las actitudes de maestras y maestros de educación básica. Pudiendo detectar que la violencia de género reflejada en el acoso sexual, es un problema fuerte del cual aun no están dispuestos ni siquiera a enfrentarlo. Promoviendo, al mismo tiempo que este tipo de experiencias solo refleja lo que por anos las organizaciones de mujeres han denunciado.

Al escudrinar dentro de cada uno de los jóvenes, encontramos que no saben diferenciar entre la violencia social y la violencia de género, lo cual hace que esperen cambios de actitud en otro sentido.

La presentación que dura un espacio de 30 minutos en la que las jóvenes y los jóvenes se les presenta en resumen los valores que se están perdiendo, logra hacer hincapié en la necesidad de denunciar y actuar en contra de la violencia de género.

“El miedo la rabia son sentimiento que todos tenemos derecho a sentir cuando nos violentan nuestros derechos….” Manifiesta la Caperuza, sin embargo a pesar del gran esfuerzo de todos los jóvenes que componen esta Caravana, estos se enfrentan con jóvenes que se sienten descubiertos y enfrentan el no poder rebatir lo que se les plantea del actuar de los jóvenes en una sociedad donde el consumismo los esta ahogando, creando niveles de individualismo y generando actitudes de libertinaje; no obstante, al final es como esa lucha entre una Caperuza y varios lobos, lobas que disputan hasta que al final si se corea cuando sale de cada escuela “Aprende a decir que No a la violencia de género”.

Y esa es la única satisfacción que se lleva toda la Caravana y las instituciones que participan en la campana, la cual no deja de ser una pequenísima acción que sólo llegó una ves de los 265 días que los jóvenes asisten a su centro educativo.

 

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