LOS MACHITOS DE SAN MARCOS
Frente al mercado municipal de San Marcos se podía observar como un sol de mediodía acentuaba las siluetas de unos hombres que se mantenían inertes ante cualquier situación. La gente en los alrededores los observaba con cierta malicia y curiosidad. Caminaban en un principio con cierta distancia y luego se acercaban por completo para ver más detenidamente en que consistía esa figura sin vida.
Lo que las personas se habían encontrado era la instalación de Los Machitos montada por Noris Rodríguez y Alfonso Anaya. Una forma de expresión de arte compuesta por 20 maniquíes con el objetivo lograr sensibilizar a la gente y evitar que se siga arrastrando patrones de violencia que se viven anualmente. Y que afecta en todos los sentidos el crecimiento y futuro de una sociedad más digna y equitativa en dirección a las mujeres.
Debido a que el reloj marcada pasada las doce del mediodía la gente de los alrededores se acercó al mercado. Ninos, jóvenes y adultos se acumulaban alrededor de cada uno de los maniquíes. Algunos reían al ver como una serie de objetos punzantes salían de sus bocas. A otros les hacía gracia como también estos munecos parecían hacerles una invitación deshonesta.
Según Noris esta propuesta surge a partir de un taller de derechos humanos que impartieron consecutivamente por cinco anos. “De ahí surge la idea de hablar del tema pero de una distinta manera que no fuera a través de talleres o conferencias. Se nos ocurrió que a través de maniquís que casi nos reflejan se podía hablar del tema sin tener que reunir a la gente en un espacio en concreto. Y decirle lo mismo sin tenerlos ahí como cautivos. Porque si invitas a alguien a un conferencia o taller no van a ir”.
La fascinación no siempre era algo que la gente solía mostrar al verse frente a frente con los Machitos. En muchas ocasiones aquel impacto de una carcajada incontrolable y espontánea al ver uno de estos maniquís se disipaba para dibujar un rostro serio y de reflexión.
¿Ellas dónde están? se llama una de las figuras más emblemáticas de esta instalación y que, según Noris, ha hecho que algunos lloren al darse cuenta de qué trata. Ya que consiste en la representación de varias manos de las muertas que suelen encontrarse sin que exista un responsable. La cual surge partir de las 700 mujeres que han desaparecido en ciudad Juarez, México.
Así fue como la tarde transcurrió. En un primer momento la gente le llamaba la atención aquella figura de largos bigotes y zapatillas rosadas. En un segundo momento eran víctimas de la risa y de la burla. Y finalmente sus rostros se tornaban serios al darse cuenta de aquel significado. “Porque la gente se da cuenta que es parte del problema, lo está viviendo… es real lo que está viendo aunque sean munecos. Porque sabemos que la realidad supera la fantasía” senaló Noris.
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